martes, 25 de mayo de 2010

LA ETERNIDAD A TU LADO? parte 2


Abrio los ojos pesadamente, tenia hambre, esa era la causa de su despertar, y lo primero que vio fue el tierno cuello de un muchacho que de seguro no llegaba a la veintena. Al ver como retrocedia hasta una silla, olio su miedo, era un aroma dulce, que le agrado bastante.
Se incorporo lentamente en la cama, mas que nada para no asustar mas aun al chico, seguidamente le hablo con esa voz aterciopelada y encantadora que caracterizaba a los de su raza
-Tranquilo muchacho, no voy a hacerte nada, relajate un poco- le miró de arriba a abajo, era un joven alto y bien parecido, pero tenia un aura como a raton de biblioteca. Su rostro era de facciones afiladas y las gafas le daban un aire interesante. *me pregunto como lucira sin ellas* -Por cierto, podrias decirme en que año estamos?
-Estamos en el año 1984.
-En serio?? Vaya, esta vez dormi mas de doscientos años, creo que me estoy volviendo perezoso.- al ver que el otro no entendia nada le pregunto -¿Cuanto tiempoo has estado cuidando de mi? Y que te ordenaron?
-He estado aqui todos los dias durante los ultimos cuatro años, solo me dijeron que obedeciera sus ordenes cuando despertara.
-Vaya, que desconsiderados- dijo medio riendo, mientras contempleva la cara avergonzada del muchacho, pero al momento se puso serio- Empecemos como es debido, mi nombre es Ryunosuke Dracul, descendiente directo del gran Vlad Dracul, nuestro rey. A partir de ahora y hasta el dia de tu muerte tu unico objetivo sera servirme. Bien, es tu turno, cual es tu nombre chico?
-Mi nombre es Kenshi, mi apellido ya no tiene importancia ya que no me quedan parientes con vida.
Observó cuidadosamente su triste expresion al hablar, para ser un niño, parecia haber sufrido mucho durante su corta vida.
-Bien Ken-chan, tus tareas no son nada dificil, eres mi criado personal, por lo que te encargaras de mis ropas y todo ese tipo de cosas. Espero que tengas algo preparado para no desentonar en esta epoca, tambien tendras que ponerme al corriente de todo lo que ha pasado en estos doscientos años.- con un rapido movimiento se acerco, poniendose de puntillas, hasta quedarse con el rostro pegado a su oreja.
*que olor mas dulce, es tan embriagador*
-Mmmm, hueles muy bien- dijo mientras le lamia un poco mas abajo de la oreja. -Ay una tarea mas que debes hacer, alimentarme.
Justo despues de decirlo, mordio rapida pero delicadamente su cuello *tal como creia, deliciosa*. Pudo notar como el cuerpo del joven se estremecia, asi que decidio parar. Lamio las dos pequeñas heridas para que dejaran de sangrar y le dio la espalda al chico.
-Puedes retirarte por una hora, ve a asearte y comer, despues vuelve y ayudame con la ropa, esta noche saldremos.- no se volvio hasta que kenshi se habia ido. Entonces se sento en su cama, tapandose la entrepierna.
*Como puede ser?? me excite con la sangre de ese niño, han pasado casi mil años desde la ultima vez y no con una hermosa muchacha, sino conun varon tan joven...*

viernes, 21 de mayo de 2010

LA ETERNIDAD A TU LADO? parte 1

Un dia mas, como siempre, entró en aquella estancia oscura y sin señal alguna de vida, donde tendria que velar por un cuerpo inerte. Y a hacia cuatro años que su trabajo consistia unicamente en aguardar sentado al lado de aquella enorme cama, en la que yacia aquel a quien devia servir cuando despertara, aquella persona, no, en realidad no era una persona, aquel ser, con la apariencia de un muchacho de secundaria, en todo aquel tiempo no habia movidoo un solo musculo.
No sabia porque le habian dado tal empleo, ya que no hacia esfuerzo alguno para justificar su sueldo, ademas le permitian el acceso a la biblioteca familiar, que era grandiosa. Lo unico que le resultaba muuy duro era renunciar a la libertad, ya que no dejaba de ser un joven de 19 años recien cumplidos y no podia negar que tenia ganas de salir con gente de su edad.
Iluminado tan solo por la tenue llama de una vela, pasaba sus horas leyendo todo tipo de libros y de vez en cuando, contemplaba aquel hermoso y niveo rostro. Realmente aquella cara inmovil le tenia extrañamente cautivado, aunque no sabia porque. Le resultaba curioso el mechon rojo de su flequillo, ya que algunas veces parecia que cambiaba de tonalidad. Justamente, ese dia parecia menos brillante de lo habitual, aunque con tan escasa luz no podia estar seguro. Para cerciorarse, acercó la vela y se inclinó un poco en la cama para poder ver mejor.
En ese instante, un ruido resono en la habitacion, "Que? un retortijón? Pero... yo no he sido!" Entonces miró hacia abajo y, cual fue sus sorpresa, que vio unos ojos de un color granate oscuro y apagado contemplandole, con expresion adormilada.
Por puro reflejo se apartó de un brinco, volviendo a la silla